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CUIDADOS INICIALES Y TRASPLANTES



Tras haber abordado el proceso de germinación en nuestro artículo previo, ahora nos enfocamos en los cuidados cruciales que son fundamentales para establecer una base sólida para el crecimiento saludable de las plantas. Exploraremos temas como la nutrición adecuada, el riego óptimo y el control del ambiente para promover un desarrollo vigoroso y prevenir problemas comunes en esta etapa crucial del cultivo.

Además, nos sumergiremos en el proceso de trasplante, un hito significativo en el ciclo de vida de las plantas, donde se pasa de un ambiente de germinación a un espacio más amplio y nutritivo. Cubriremos los momentos óptimos para el trasplante, las técnicas apropiadas para minimizar el estrés de la planta y la preparación del nuevo sustrato para una transición fluida y exitosa.



CUIDADOS INICIALES PARA ASEGURAR UN CRECIMIENTO ÓPTIMO


Después de haber cubierto el proceso de germinación es momento de adentrarnos en los cuidados iniciales, una fase crítica en el ciclo de vida de tus plantas de cannabis. Establecer una base sólida desde el principio es esencial para asegurar un crecimiento vigoroso y saludable en el futuro.


USO DE AGUA SIN CLORO

El agua clorada, comúnmente utilizada en los sistemas de suministro de agua municipales, puede no ser ideal para regar plantas de cannabis por varias razones.


  • El cloro presente en el agua del grifo puede afectar la estructura del suelo y la actividad microbiana. Puede matar a los microorganismos beneficiosos que ayudan a descomponer la materia orgánica y aportan nutrientes a las plantas.



  • El cloro en el agua puede dañar las raíces de las plantas, especialmente en concentraciones elevadas. Esto puede afectar la capacidad de las raíces para absorber nutrientes y agua, lo que a su vez puede limitar el crecimiento de la planta.


  • El cloro en el agua puede causar estrés en las plantas de cannabis, lo que las hace más susceptibles a enfermedades y plagas. Un suministro constante de agua clorada puede debilitar el sistema inmunológico de la planta y afectar su capacidad para defenderse contra patógenos.


En resumen, es recomendable eliminar el cloro del agua antes de regar las plantas de cannabis debido a su impacto negativo en la estructura del suelo y la actividad microbiana, su capacidad para dañar las raíces y disminuir la absorción de nutrientes, así como su potencial para aumentar el estrés en las plantas, lo que puede debilitar su sistema inmunológico y hacerlas más susceptibles a enfermedades y plagas.

Eliminación de cloro de forma natural


El cloro presente en el agua del grifo puede eliminarse naturalmente dejando reposar el agua al sol. Al exponer el agua a la luz solar directa durante al menos 24 horas, el cloro se evapora gradualmente, lo que hace que el agua sea segura para regar las plantas de cannabis sin el riesgo de dañarlas. Este método es efectivo para eliminar el cloro, pero no necesariamente otros contaminantes, por lo que es importante considerar un sistema de filtración si el agua contiene otras impurezas.




Eliminación de cloro mediante filtros de carbono


El cloro presente en el agua del grifo puede eliminarse eficazmente mediante el uso de filtros de carbono. Estos filtros utilizan carbón activado para absorber el cloro y otras impurezas, dejando el agua limpia y segura para regar las plantas de cannabis. Es una solución rápida y conveniente que garantiza la eliminación efectiva del cloro, sin afectar otros minerales necesarios para el crecimiento de las plantas.


Eliminación de cloro y metales con Filtros de Osmosis Inversa


La eliminación del cloro y otras impurezas del agua corriente mediante filtros de ósmosis inversa es un proceso eficiente y ampliamente utilizado. Este método utiliza una membrana semipermeable que filtra el agua, eliminando hasta el 99% de las impurezas, incluyendo cloro, metales pesados, sales, y otros contaminantes. El agua es forzada a través de la membrana bajo presión, dejando las impurezas atrás y produciendo agua pura y limpia.

Los sistemas de ósmosis inversa suelen incluir varias etapas de filtración, que pueden incluir pre-filtros de sedimentos y carbón activado, la membrana de ósmosis inversa y un post-filtro para asegurar la máxima pureza del agua. Este método es especialmente útil para el riego de plantas de cannabis, ya que proporciona agua libre de contaminantes que podrían afectar negativamente el crecimiento y la salud de las plantas.

Cabe destacar que los filtros de Osmosis Inversa valen más dinero, pero si realmente quieres ser meticuloso con saber la carga mineral de tu agua y proporcionar a tus plantas la alimentación más equilibrada y sacar su máximo potencial, estos filtros son la mejor opción.

La utilización de filtros de Osmosis Inversa es mucho más común en cultivos hidropónicos.



CONTROL DE PH Y EC

Dos de los aspectos más críticos, pero a menudo pasados por alto son el pH del agua y la conductividad eléctrica (EC) del medio de cultivo. Estos dos factores desempeñan un papel fundamental en la absorción de nutrientes por parte de las plantas y, por lo tanto, en su desarrollo y rendimiento.


  • El pH del agua utilizada para regar las plantas de cannabis es crucial para mantener un equilibrio adecuado en el suelo. Un pH incorrecto puede afectar la disponibilidad de nutrientes para las plantas, ya que ciertos nutrientes son absorbidos más eficientemente en rangos específicos de pH. Por ejemplo, en suelos ligeramente ácidos (pH entre 6.0 y 7.0), los nutrientes como el fósforo y el potasio son más disponibles para las plantas.


  • El pH ideal para regar las plantas en sus primeras etapas de crecimiento generalmente se sitúa en un rango ligeramente ácido, entre 5.5 y 5-8. Este rango de pH permite una óptima absorción de nutrientes por parte de las raíces de las plantas de cannabis, ya que muchos de los nutrientes esenciales para su crecimiento están más disponibles en este intervalo. Mantener el pH del agua de riego dentro de este rango contribuye a un desarrollo saludable de las plantas en las primeras etapas de su ciclo de vida. Cuando las plantas de cannabis ya estén en la pre-flora y floración el ph sube ligeramente y recomendamos un rango entre 6.2 y 6.5.




  • Un pH incorrecto del agua de riego puede provocar deficiencias o toxicidades de nutrientes en las plantas de cannabis. Por ejemplo, un pH demasiado bajo puede provocar deficiencias de calcio y magnesio, mientras que un pH demasiado alto puede bloquear la absorción de nutrientes como el hierro y el manganeso.


  • La conductividad eléctrica del agua de riego, medida como EC, proporciona una indicación de la concentración de sales minerales disueltas en el agua. Esto puede ayudar a los cultivadores a controlar la cantidad de nutrientes que están proporcionando a sus plantas. Una EC adecuada garantiza que las plantas reciban los nutrientes necesarios para un crecimiento saludable.



  • Controlar la EC del agua de riego ayuda a prevenir la acumulación de sales en el suelo, lo que puede provocar problemas como la salinidad y la toxicidad de nutrientes. Una EC demasiado alta puede causar quemaduras en las raíces y afectar negativamente el crecimiento de las plantas. Por otro lado, una EC demasiado baja puede indicar una falta de nutrientes en el suelo, lo que puede resultar en deficiencias de nutrientes en las plantas.




CONDICIONES ÓPTIMAS DE TEMPERATURA Y HUMEDAD

En las primeras fases del crecimiento de las plantas de cannabis, se recomienda mantener un rango de temperatura entre 20°C y 25°C durante el día y entre 18°C y 22°C durante la noche. Estas temperaturas óptimas favorecen un crecimiento saludable y vigoroso, ya que proporcionan un ambiente cálido, pero no excesivamente caliente que promueve la fotosíntesis y el desarrollo de las plantas.



En cuanto a la humedad, se sugiere mantenerla en un rango entre el 60% y el 70% durante las primeras etapas de crecimiento. Esta humedad relativa proporciona un ambiente adecuado para el desarrollo de las plántulas de cannabis, ayudando a prevenir el estrés hídrico y promoviendo una absorción eficiente de agua y nutrientes a través de las raíces. Un ambiente con la humedad adecuada también ayuda a prevenir problemas como la deshidratación de las plántulas y el crecimiento de hongos.



Un método comúnmente utilizado por cultivadores para conservar la humedad de las plántulas de cannabis (que es el periodo donde requieren más humedad), es colocar un vasito o frasco de vidrio rociado con agua con un pulverizador y colocárselo por encima, rodeando la plántula como un domo. De esta manera se simula las condiciones de humedad idóneas para su correcto desarrollo.




TRASPLANTE A LA MACETA DEFINITIVA

El trasplante a la maceta definitiva es un momento crucial en el ciclo de vida de las plantas de cannabis, donde se produce el cambio desde los contenedores de germinación o macetas temporales a su hogar permanente. Este proceso reviste una importancia significativa, ya que establece las bases para el crecimiento y desarrollo posteriores de las plantas de cannabis. La transición exitosa a la maceta definitiva garantiza que las raíces tengan espacio suficiente para expandirse y que las plantas puedan alcanzar su máximo potencial de rendimiento. A continuación, exploraremos detalladamente los aspectos fundamentales del trasplante a la maceta definitiva en el cultivo de cannabis, incluyendo el momento oportuno para realizarlo, las técnicas adecuadas para minimizar el estrés de las plantas y los cuidados posteriores necesarios para asegurar una adaptación exitosa.



Preparación de la nueva maceta


Selección de la maceta: Elige una maceta adecuada que sea lo suficientemente grande para acomodar el tamaño actual de la planta y permitir su crecimiento futuro. Asegúrate de que la maceta tenga agujeros de drenaje en la parte inferior para permitir un buen drenaje del agua.


  • Prepara el sustrato que se utilizará en la nueva maceta. Puedes optar por sustrato comercial para cultivo de cannabis o preparar tu propio sustrato utilizando una mezcla de tierra, turba, perlita y vermiculita. Asegúrate de que el sustrato esté bien drenado, aireado y libre de plagas o enfermedades.


Si opta por la preparación propia de su sustrato, unos porcentajes adecuado de tierra, perlita vermiculita, etc serían los siguientes:


Tierra (40%): Proporciona la base y estructura del sustrato, y contiene nutrientes esenciales para el crecimiento de las plantas.

Perlita (20%): Mejora el drenaje y la aireación del sustrato, evitando el encharcamiento y facilitando el crecimiento saludable de las raíces.

Vermiculita (10%): Ayuda a retener la humedad y los nutrientes, asegurando que las raíces tengan acceso constante al agua y a los nutrientes necesarios.

Humus de lombriz (20%): Añade materia orgánica rica en nutrientes y microorganismos beneficiosos que mejoran la salud del suelo y la disponibilidad de nutrientes.

Fibra de coco (10%): Aumenta la retención de agua y mejora la estructura del sustrato, proporcionando un medio ligero y aireado para el crecimiento radicular.


  • Llena la nueva maceta con suficiente sustrato, dejando aproximadamente 2-3 centímetros de espacio libre en la parte superior para facilitar el riego.



  • Antes de trasplantar la planta, riega ligeramente el sustrato en la nueva maceta para asegurar que esté ligeramente húmedo, pero no empapado.



  • Haz un agujero en el centro del sustrato de la nueva maceta que sea lo suficientemente grande para acomodar la planta junto con su cepellón de raíces.



Metodo de trasplante


Hidratación previa:

Antes de realizar el trasplante, riega ligeramente la planta en su contenedor actual y también el sustrato en la nueva maceta. Esto ayuda a reducir el choque de trasplante y facilita la extracción de la planta, asegurando que el sustrato esté húmedo, pero no empapado.


Extracción de la planta: 

Con cuidado, afloja el sustrato alrededor de la planta en su contenedor actual. Sujeta la base del tallo con suavidad y extrae la planta junto con su cepellón de raíces. Es fundamental mantener intactas las raíces y el sustrato adherido a ellas para minimizar el estrés y daño a la planta. Si es necesario, puedes girar ligeramente el contenedor o presionarlo suavemente para ayudar a liberar el cepellón.



Colocación en la nueva maceta: 

Coloca la planta en el agujero preparado en la nueva maceta. Asegúrate de que la planta esté a la misma profundidad que en su contenedor anterior, lo cual es crucial para evitar el estrés radicular. Ajusta el sustrato alrededor del cepellón, rellenando cualquier espacio y compactando ligeramente para proporcionar soporte a la planta. Este paso es importante para asegurar que las raíces tengan un buen contacto con el nuevo sustrato, lo que facilitará su adaptación y crecimiento.

En este punto también puede colocar tanto en el cepellón de raíces como en el agujero de la nueva maceta Micorrizas, estas beneficiarán el desarrollo de las raíces en el nuevo sustrato



Riego inicial: 

Una vez trasplantada, riega la planta ligeramente para asentar el sustrato y ayudar a que las raíces entren en contacto con el nuevo medio. Este riego inicial debe ser moderado para evitar el encharcamiento, que puede provocar problemas radiculares. El objetivo es proporcionar suficiente humedad para que las raíces puedan comenzar a explorar el nuevo sustrato sin enfrentar estrés hídrico.



Cuidados post trasplante


Después del trasplante, es crucial proporcionar cuidados específicos para asegurar que las plantas de cannabis se adapten y crezcan de manera saludable.

Riega las plantas de manera moderada, manteniendo el sustrato húmedo, pero sin encharcarlo, ya que el exceso de agua puede provocar pudrición de raíces.

Coloca las plantas en un lugar con luz indirecta y evita exponerlas a condiciones extremas como viento fuerte o luz solar intensa directa durante los primeros días para minimizar el estrés. Utiliza un fertilizante equilibrado y suave para proporcionar un refuerzo nutricional sin causar daño, y considera aplicar un estimulador de raíces para fomentar el desarrollo radicular.

Monitorea constantemente las plantas para detectar signos de estrés, deficiencias nutricionales o enfermedades, ajustando el riego y la nutrición según sea necesario. Si las plantas se trasplantaron a un entorno exterior, realiza una aclimatación gradual, exponiéndolas progresivamente a las condiciones exteriores para reducir el choque. Mantén una temperatura estable entre 20-25°C y una humedad relativa del 60-70% durante las primeras semanas para proporcionar un ambiente adecuado que promueva el crecimiento saludable de las plantas trasplantadas. Estos cuidados post trasplante son esenciales para asegurar una transición suave y un desarrollo vigoroso de las plantas de cannabis en su nuevo entorno.

Es muy posible que notes que los días luego de que realices el trasplante notes que tu planta de cannabis no crezca, Este breve estancamiento de crecimiento es totalmente normal, no te preocupes, Esto durará unos días, pero luego preparate para notar crecimientos exponenciales ya que las raíces ahora tendrán mucho más espacio para expandirse y proporcionar más nutrientes.


Todos estos cuidados y los trasplantes que realices son cruciales para que al final del ciclo de la planta de cannabis llegue a su máximo potencial. Cuídalas y te lo recompensarán muy gratamente con cosechas exquisitas y abundantes.



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